un día de vientos incesantes
ya no hay más palabra en sus labios
ya no queda rastro de lo que era antes.
Apesadumbrada camina con dolor
un dolor que la domina
cual nube aplomada
cual cielo con rezagos.
Ella mostró sus risas
y se apagaron cuales llamas con cenizas
porque al cielo ella miraba
la figura que anhelaba
Sentía abandono
no era la de antes,
deseaba con ansias,
el calor cual retoño
Ya de regreso
Llegaba ya pronto,
Recibiendo palabras de pleno gozo
Su madre la abraza,
es la figura dorada
y ella ha despertado del sueño.
Y comienza su camino
Camina despacio
y camina con una sonrisa,
porque por una noche
el cielo de ella ha bajado.
Claudia. P. Martínez Rabanal.
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